Cuando se escucha la palabra “Pecado”, inmediatamente las personas lo asocian a la religión, a la sexualidad, a que todo es Pecado, también se confunde con el Pecado Original, se dice que somos Pecadores, que nacemos en Pecado, y algunos lo ocupan para amenazar y juzgar a otros.
Partamos de la base que Cristo ya pagó el Pecado Original por nosotros (ver entrada de blog con “Salvación”), por ende ya no nacemos en Pecado, sino que nos hacemos a el, por opción.
Error y Pecado no es lo mismo, error es la equivocación o acción desacertada que puede cometer la persona en una primera instancia, por ende, se puede decir que es un “error por inocencia". Si la persona efectivamente está arrepentida, no volverá a cometer ese error y enmendara su camino. Pero si la persona se arrepiente a medias, y ve que el error le “sirve” para manipular cosas a su favor, ese error pasa de ser inocente a un “error por negligencia”, y la acumulación de errores por negligencia, lleva al Pecado.
También para Cristo existen ciertas condiciones para que una persona esté en Pecado: Primero que tenga Fe, segundo que tenga conciencia del bien y el mal, y tercero que exista un compromiso con Cristo. El compromiso puede ser de forma directa a través de una oración comprometiéndose a no volver a cometer lo que le llevó a pecar; o también una forma simple de pedir o acudir a la divinidad por ayuda.
Y notoriamente el caer en Pecado también es ir en contra de sus mandamientos, como mentir, robar, matar, etc.
Entonces tenemos 3 aristas por las cuales podríamos caer en Pecado, siempre considerando que hay Fe, conciencia y compromiso: acumulación de errores por negligencia, romper un compromiso o pacto con Cristo e ir en contra de sus mandamientos directamente.
Y si caemos en Pecado, ¿solo se acumula como antes que Él viniera?, Cristo es estratega y un Dios de orden, y nos deja herramientas para enmendar lo echado a perder: el Arrepentimiento y Perdón.

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