Cristo, una vez Resurreccionado, envía a sus apóstoles a predicar el Arrepentimiento y Perdón por todas las naciones.
Lucas 24:45-47
*"Entonces les abrió el entendimiento para que comprendiesen las Escrituras, y les dijo:
'Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese y resucitase de los muertos al tercer día, y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén'.”
Pero, ¿Por qué estas son herramientas que nos ayudarían a no caer o a enmendar un Pecado? (Revisar entrada en blog de “Pecado”)
Cuando una persona dice arrepentirse, por lo general lo hace de forma superficial, no yendo ni buscando la causa del “por qué” lo hizo. No estamos enjuiciando, solo poniendo un hecho que en la mayoría de las ocasiones pasa, como por ejemplo: un hombre que golpea a su mujer. Para que llegue hasta ese punto de violencia, debe haber pasado mucha historia entre medio, con muchos indicios que alertaron que podría pasar: gritos, empujones, etc. Después de cometer el acto de violencia, la persona que golpeó dice estar arrepentido, de no querer haberlo cometido, y existen grandes posibilidades de que pase un tiempo y esté acto se vuelva a repetir. Quizás la persona efectivamente no lo desea hacer nuevamente, pero internamente tiene acumulación de Ira , y difícilmente puede controlar sus estados de rabia.
Considerando este ejemplo, ¿Cómo podría una persona enmendar este tipo de situaciones? (Considerando que es una persona de Fe y que se dispone a ser corregido ante Cristo)
Partamos de la base que primero la persona debe estar dispuesta al cambio, a corregirse y a cambiar. Luego, puede comenzar con el proceso de Arrepentimiento, que es la toma de conciencia del error o pecado que se está cometiendo, en este caso, es un “error negligente” cometer un acto de violencia, que podría desembocar en pecado si es que se hizo algún compromiso con Cristo, si es ese el caso, la persona se dispone a corregir, busca los motivos que ocasionaron esa violencia, e indaga profundamente el “por qué” de las causas, hasta llegar a algún estado latente que identifique el estado de violencia, como por ejemplo, el estado de Ira. La persona se puede preguntar ¿por qué actué así?, ¿por qué cada cierto tiempo reacciono de esa forma? ¿es de ahora?, o ¿viene de antes?, ¿viene de niño?, y puede ser que encuentre desde donde viene y que lo gatilla. Solo así, no quedándose en los efectos sino que habiendo hecho una reflexión autocrítica y en honestidad, la persona puede arrepentirse ante Cristo mostrando en oración a lo que llegó, a “por qué” llegó a faltar sus principios de fe y romper su coherencia ante El,
Recién ahí la persona está en condiciones de aplicar el Perdón. El Perdón para Cristo es una clave Espiritual para liberarnos de las situaciones o asuntos que no nos permite caminar libres y en coherencia con nuestro fe. Es la manera justa de liberarse de toda deuda y deudor, ejerciendo directamente el desapego y liberación. El Perdón no pide nada a cambio, no pone condiciones, es la curación de todo mal. Y también se hace a través de Cristo, para liberarnos de la causa que conllevo al error, y así, poder comenzar nuevamente libres del error o pecado.
Para que esté proceso sea efectivo, debe haber un propósito con el cual no vuelva a caer en el error. Si el estado es la Ira, entonces pondré luz sobre esa oscuridad con su estado contrario: la virtud del Amor, entonces investigo respecto a esto, me empapo de lo contrario a la ira, y reviso cuál es la visión de Cristo respecto al Amor.
Estás son las herramientas que Cristo deja a toda persona de Fe para que no vuelva a cometer los errores que perjudican el pasar por esta existencia: el Arrepentimiento y Perdón, y es el Perdón quien nos ayuda a liberar las amarras y proyectar nuestra Resurrección.

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